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Equilibrio/desequilibrio

Publicado el 13 mayo 2011 - Archivado en Algo de aquí, de allá..., Ansiedad

«El soberano de un gran reino se encontraba ya en una avanzada edad y quería asegurarse de que, antes de abandonar el mundo, le transmitía a su hijo una importante lección. A lo largo de las épocas más difíciles de su reinado, aquello había sido clave para mantenerse firme y conseguir que finalmente reinara en su país la paz y la armonía. Por alguna razón, el joven príncipe no acababa de entender lo que su padre le decía.

-Si padre, comprendo que para ti es importante el equilibrio, pero creo que es más importante la astucia y el poder.

Un día, cuando el rey cabalgaba con su corcel, tuvo una gran idea.

-Tal vez mi hijo necesita no que yo se lo repita más veces, sino verlo representado de alguna manera.

Llevado por el entusiasmo, convocó a las personas más importantes de su corte en el salón principal del palacio.

-Quiero que se celebre un concurso de pintura, el más grande e importante que se haya creado nunca. Los pregoneros han de hacer saber en todos los lugares del mundo que se dará una extraordinaria recompensa al ganador el concurso.

-Majestad -preguntó uno de los nobles-, ¿cuál es el tema del concurso?

-El tema es la serenidad, el equilibrio. Sólo una orden os doy -dijo el rey-: bajo ningún concepto rechazaréis ninguna obra, por extraña que os parezca o por disgusto que os cause.

Aquellos nobles se alejaron sin entender muy bien la sorprendente instrucción que el rey les había dado.

De todos los lugares del mundo conocido acudieron maravillosos cuadros. Algunos de ellos mostraban mares en calma, otros, cielos despejados en los que una bandada de pájaros planeaba creando una sensación calma, paz y serenidad.

Los nobles estaban entusiasmados ante cuadros tan bellos.

-Sin duda, su majestad el rey va a tener muy difícil elegir el cuadro ganador entre obras tan magníficas.

De repente, ante el asombro de todos, apareció un cuadro muy extraño. Pintado con tonos oscuros y con escasa luminosidad, reflejaba un mar revuelto en plena tempestad en el que enormes olas golpeaban con violencia las rocas oscuras de un acantilado. El cielo aparecía cubierto de enormes y oscuros nubarrones.

Los nobles se miraron unos a otros sin salir de su incredulidad y pronto irrumpieron en burlas y carcajadas.

-Sólo un demente podría haber acudido a un concurso sobre la serenidad con un cuadro como éste.

Estaban a punto de arrojarlo fuera de aquella sala cuando uno de los nobles se interpuso diciendo:

-Tenemos una orden del rey que no podemos desobedecer.  Nos dijo que no se podía rechazar ningún cuadro por extraño que fuese. Aunque no hayamos entendido esta orden, procede de nuestro sobrerano y no podemos ignorarla.

-Está bien -dijo otro de los nobles-, pero poned este cuadro en un rincón donde apenas se vea.

Llego el día en el que su majestad el rey tenía que decidir cuál era el cuadro ganador. Al llegar al salón de la exposición, su cara reflejaba un enorme júbilo y, sin embargo, a medida que iban viendo las distintas obras su rostro transmitía una creciente decepción.

-Majestad, ¿es que no os satisface ninguna de estas obras?-preguntó uno de los nobles.

-Sí, si son muy hermosas, de eso no cabe duda, pero hay algo que a todas les falta.

El rey había llegado al final de la exposición sin encontrar lo que tanto buscaba cuando, de repente, se fijó en un cuadro que asomaba en un rincón.

-¿Qué es lo que hay allí que apenas se ve?

-Es otro cuadro majestad.

-¿y por qué lo habéis colocado en un lugar tan apartado?

-Majestad, es un cuadro pintado por un demente, nosotros lo habríamos rechazado, pero siguiendo vuestras órdenes de aceptar todos los que llegaran, hemos decidido colocarlo en un rincón para que no empañe la belleza del conjunto.

El rey, que tenía una curiosidad natural, se acercó a ver aquel extraño cuadro, que, en efecto, resultaba difícil de entender. Entonces hizo algo que ninguno de los miembros de la corte había hecho y que era acercarse más y fijarse bien. Fue entonces cuando, súbitamente, todo su rostro se iluminó y alzando la voz, declaró:

-Este, éste sin duda, el cuadro ganador.

Los nobles se miraron unos a otros pensando que el rey había perdido la cabeza. Uno de ellos, tímidamente, le preguntó:

-Majestad, nunca hemos discutido vuestros dictámenes, pero ¿qué véis en ese cuadro para que lo declaréis ganador?

-No lo habéis visto bien, acercaos.

Cuando los nobles se acercaron, el rey les mostró algo entre las rocas. Era un pequeño nido donde había un pajarito recién nacido. La madre le daba de comer, completamente ajena a la tormenta que estaba teniendo lugar.

El rey les explicó que era lo que tanto ansiaba transmitir a su hijo el príncipe.

-La serenidad no surge de vivir en las circunstancias ideales como reflejan los otros cuadros con sus mares en calma y sus cielos despejados. La serenidad es la capacidad de mantener centrada tu atención, en medio de la dificultad, en aquello que para ti es la prioridad.»

Podemos deducir que :

si enfocamos nuestra atención en aquello que para nosotros es desagradable, negativo, nos invade la tensión y se rompe el equilibrio interior; si optamos por hacerlo sobre lo que es positivo e importante, nos mantedremos con pensamientos claros y centrados.

(«Reinventarse» -Dr. Mario Alonso Puig)
 

Si no te diriges a ti mism@, alguien lo hará por ti

Publicado el 18 enero 2011 - Archivado en Cogniciones, Emociones

 
 «No tengo más remedio que…» (no puedo elegir)
«Si mi pareja fuera más comprensiv@…» (sentirme bien depende de los demás)
«No puedo cambiar, soy así» (autolimitad@)
«Me saca de quicio, me pone furios@» (mi estado emocional lo maneja algo que no controlo).
 
Analizar con serenidad las situaciones que vivimos, puede ayudarnos a mejorar el modo de afrontarlas sin llegar a sentirnos especialmente mal.

Empatía

Publicado el 9 noviembre 2010 - Archivado en Emociones, Habilidades sociales

La empatía es la capacidad que nos permite sintonizar emocionalmente con las demás personas. Esto requiere un mínimo de autoconciencia, el poder «sentir» e interpretar nuestras propias emociones, lo que hará más fácil comprender los sentimientos (emociones) de los demás.

Influye en la practica totalidad de las actividades humanas (solidaridad, relaciones amorosas, política, actividades empresariales, vinculaciones o aislamiento…); su ausencia puede desembocar en patologías, entre las que se pueden citar las que afectan a determinados psicópatas, pederastas o violadores.

El origen de la empatía se remonta a la infancia: los bebés la experimentan con sus madres por imitación motriz (éste es el significado técnico de la palabra «empatía»). Hacia los dos o tres años, el niño aprende a diferenciar sus propios sentimientos de los ajenos, y es a partir de este momento cuando los niños que se muestran más empáticos, son los que reciben una educación en la que se incluyen explicaciones acerca del efecto emocional que producen sus acciones, por ejemplo, el daño que pueden ocasionar a otros.

En el seno familiar es donde incialmente el niño aprende sintonía emocional (sobre todo en un principio con su madre), percibe que los demás pueden y quieren compartir sus sentimientos. Esta etapa influirá decisivamente en el tipo de relaciones que establecerá como adulto.

Los modos de corregir los posibles errores de educación en esa primera etapa formativa, pasan por una orientación terapéutica adecuada, o el ejercicio de técnicas de contacto interpersonal, entre ellas, la escucha activa y el rapport.

Las trataré en otra entrada…

Confianza en la propia competencia (2)

Publicado el 15 julio 2010 - Archivado en Personalidad

1. Experiencia personal: la realización exitosa de una actividad ante la que uno no se sentía especialmente seguro, tenderá a incrementar la sensación de dominio sobre la misma; la experiencia de fracaso, probablemente hará que la autoconfianza para enfrentar circunstancias similares, disminuya.

2. Observar la conducta de los demás: ante situaciones que se temen, prestar atención a cómo las llegan a manejar otros, ayuda a anticipar nuestra propia reacción y a aumentar la sensación de control; cuántas más similitudes existan en modelo y observador, más intenso es dicho efecto.

3. Influencia y presión social: la opinión y valoración de los demás, ayuda a modificar la percepción sesgada que podamos tener respecto de nuestra propia conducta, además de servir de estímulo para que intentemos actuaciones que de otro modo no llevaríamos a cabo.

4. Indicadores fisiológicos: la activación orgánica en un momento dado (ejem. aceleración cardíaca), puede ayudar a disminuir la autoconfianza si se interpreta como señal de vulnerabilidad; la información que puedan aportarnos otras fuentes, es importante para disminuir la incidencia negativa de tal interpretación. 

Confianza en la propia competencia (1)

Publicado el 8 julio 2010 - Archivado en Personalidad

O sea, autoeficacia que percibimos.

A medida que nos desarrollamos, vamos configurando la percepción que tenemos de nosotros mismos como poseedores de recursos para adaptarnos a las demandas del medio, marcarnos retos y encontrar soluciones a problemas .

Intervienen:

1. la experiencia personal acumulada de éxitos y fracasos

2. la observación de la conducta de los demás

3. las diversas formas de influencia y presión social

4. los indicadores fisiólogicos que activamos según las circunstancias

(en próxima entrada, comentaré cada punto) 

Afabilidad

Publicado el 13 junio 2010 - Archivado en Personalidad

Considerada como una dimensión de la personalidad, la afabilidad se asocia con efectos positivos para la salud: facilita que el entorno social  en el que nos movemos, reduzca el estrés de forma global, y eso repercute en mayores niveles de bienestar individual y común.

Por el contrario, un bajo nivel de afabilidad (hostilidad, cinismo…), incide negativamente en el ambiente y con ello, en la propia salud.

Estudios muy serios, así lo prueban…

Para valorar

Publicado el 5 mayo 2010 - Archivado en Habilidades sociales, Psicología del trabajo

DIFERENCIAS ENTRE LÍDER-COACH Y JEFE

Jefe 

  1. Su trabajo es impulsar o dirigir a las personas
  2. Hablar con sus colaboradores es decirles las cosas, dirigirles y sentar cátedra
  3. Controlan a los demás mediante las decisiones que toman
  4. Piensan que saben las respuestas
  5. Generan inseguridad mediante el uso de miedo como herramienta para lograr el cumplimiento de sus órdenes
  6. Piensan que su trabajo es señalar y corregir los errores
  7. Delegan responsabilidades
  8. Crean estructuras y procedimientos para que los demás los acaten
  9. Creen que hacen correctamente las cosas
  10. Creen que su poder radica en sus conocimientos.
  11. Centran la atención en los resultados únicamente
  12. Tratan de motivar a la gente
  13. Son responsables por la gente que dirigen
  14. Obtienen el poder del cargo que ostentan
  15. Actúan sobre lo que funciona mal e investigan sobre sus causas
  16. Parten de la premisa que la gente trabaja para ellos
  17. Mantienen y refuerzan la cultura en la que están inmersos

 

 Líder -Coach 

  1. Su trabajo es potenciar y apoyar a las personas.
  2. Hablar con sus colaboradores es preguntarles, solicitarles y escucharles
  3. Facilitan que otras tomen decisiones y les autorizan para que las pongan en práctica
  4. Piensan que deben buscar las respuestas
  5. Usan los propósitos y valores para inspirar compromiso y estimular la creatividad
  6. Su trabajo se basa en reconocer y valorar el aprendizaje
  7. Predican con el ejemplo
  8. Crean una visión y promueven la flexibilidad mediante valores que impulsen los comportamientos consiguientes
  9. Creen que hacen lo que es correcto
  10. Creen en su vulnerabilidad. Se cuestionan a ellos mismos.
  11. Se centran fundamentalmente en el proceso que consigue unos resultados
  12. Crean condiciones para que la gente se auto-motive
  13. Demandan que la gente que supervisan sea responsable de sí misma
  14. Lo obtienen de sus relaciones con la gente que supervisan y de sus comportamientos mutuos
  15. Miran desde el futuro tratando de crear un contexto para un compromiso mutuo y buscan “lo que está faltando”
  16. Trabajan para la gente de su equipo
  17. Cuestionan la cultura organizacional

Estas actitudes, en una u otra modalidad, se pueden generalizar a diferentes ámbitos de interrelación, además del laboral: familiar, deportivo, social…

(Fuente: profesor J.M. Gasalla)

El grano de mostaza (relato tibetano)

Publicado el 10 abril 2010 - Archivado en Meditaciones

Kisa Gotami, mujer de un hombre rico, tenía un hijo pequeño y muy guapo al que adoraba perdidamente. Un día el niño enfermó y murió de repente. Incapaz de aceptar el hecho de su muerte, Kisa Gotami cogió su cuerpo en brazos y salió desesperada en busca de una cura para su «enfermedad». Finalmente le aconsejaron que acudiese a Buda, a quien suplicó un medicamento para el niño. Buda entendió su situación y dijo: «Pídele un grano de mostaza a alguna amiga». Ella se puso loca de alegría. Entonces Buda dijo: «Pero sólo puedes aceptarlo de una casa donde no haya muerto nadie».

Kisa Gotami buscó y buscó sin que pudieran ayudarla. En todas las casas había muerto alguien. Volvió ante Buda con el consuelo de saber que no estaba sola, y con las fuerzas necesarias para despedirse de su pequeño. Dio las gracias a Buda llorando y él las aceptó compasivamente.

A todos nos lleva la corriente…

¡Hay que empeñarse en vivir cada día con serena intensidad!

 

El loro agradecido (enseñanza budista)

Publicado el 27 marzo 2010 - Archivado en Meditaciones

El loro Mahasuka vivía en una higuera cuyos frutos le alimentaban todo el año. El dios Saka decidió ponerle a prueba e hizo que el árbol se secase. El loro permaneció impertérrito sobre su tronco seco. Saka le preguntó por qué no se iba volando, y el loro contestó que no podía abandonar a un viejo amigo que tanto le había dado. Al oirlo, Saka le ofreció el cumplimiento de un deseo. El loro pidió que resucitase el árbol, el cual brotó de nuevo.
Jataka de Mahasuka.

¡qué difícil, la gratitud…!

Ciclo de puertas

Publicado el 25 marzo 2010 - Archivado en Meditaciones

«Cada vez que se cierra una puerta de felicidad, se abre otra, pero a veces miramos tanto tiempo la que se ha cerrado que no vemos la que nos han abierto».

Helen Keller (1880-1968).

Pues eso…

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